La fórmula de la felicidad revelada para una vida plena

La fórmula de la felicidad es algo que todo el mundo quiere encontrar para tener una vida plena y satisfactoria. Todos y cada uno de nosotros perseguimos una misma cosa: ser felices. Si preguntásemos que significa ser feliz quizás algunos no sabrían responder, pero podríamos definir la felicidad como una predisposición a sentirnos bien y a gusto con nosotros mismos y con las demás personas que nos rodean.

Ser feliz, bien obrar y vivir bien son una misma cosa.” –Aristóteles.

 

La felicidad no es algo momentáneo y pasajero, es más bien un estado de ánimo que podemos crear nosotros mismos a través de nuestros sentimientos, acciones y pensamientos. Por ello, no anclar nuestra vida al pasado y a los errores cometidos es una buena opción para mantener el ánimo en modo optimista y tranquilo. Vive el presente aceptando y agradeciendo todo lo que tienes en tu vida. El tiempo que tenemos es muy corto, por ello enfócate en el ahora y hazlo lo mejor que puedas. Haz que tú mismo te sientas orgulloso. Sólo así podrás disfrutar plenamente de cada día.

Otra forma de alcanzar la felicidad es saber perdonarte, perdonar y compartir con generosidad tus dones con los demás. Del mismo modo, para sentirte bien también tienes que tratarte bien: cultivar tu espíritu para ofrecerte a ti mismo tu mejor versión y a los demás, y cuidar tu cuerpo para gozar de buena salud física y mental.

Pero, ¿existe realmente la fórmula de la felicidad? En este tema diferentes autores y pensadores han aportado sus pensamientos y opiniones convirtiéndolos en una fórmula de la felicidad. Cada uno de ellos nos expone la suya.

 

La pirámide de Maslow

El psicólogo estadounidense Abraham Maslow decía que todos buscamos 7 cosas en la vida, las cuáles agrupó en peldaños en una pirámide que denominó como jerarquía de las necesidades humanas. En primer lugar buscamos la supervivencia, la salud que nos permita seguir viviendo la vida. El segundo peldaño es la seguridad, esa necesidad de sentirnos protegidos y tranquilos. Después de ésta viene la necesidad de amor y afecto, según Maslow nadie puede vivir sin tener amor o sin buscarlo. La cuarta es el respeto, que los demás valoren lo que hacemos y nuestras decisiones. Le sigue la necesidad de entender, de conseguir explicar porque la gente toma decisiones que nos duelen. La penúltima necesidad humana es la estética o espiritual, sentirnos parte de algo especial y único, ideando el plan perfecto de nuestras vidas. Y la última de las necesidades de la pirámide de Maslow es la autorrealización. Intentar encontrar nuestra auténtica naturaleza, lo que somos. A medida que vayamos cubriendo las necesidades de esta escala, seremos más felices y estaremos satisfechos con la que es nuestra vida.

 

La fórmula de la felicidad de Punset

El escritor Eduard Punset establece en su libro El viaje a la felicidad una fórmula matemática donde incluye los factores significativos para la felicidad: F = E (M+B+P) / R+C

La E es la emoción. Si no tenemos emoción por las cosas, nada de lo demás tendrá realmente valor. Por ejemplo, si nuestro proyecto profesional o personal no nos despierta emoción, no seremos capaces de alcanzar la felicidad.

La M es el mantenimiento. Para ser feliz es necesario que nos impliquemos en conseguir ese estado de ánimo día a día.

La B sería la búsqueda, y es que precisamente en buscar reside uno de los factores básicos de la felicidad.

La P es lo que denomina a las relaciones personales. Los vínculos sociales y afectivos son fundamentales para tener una buena calidad de vida, ya que se ha demostrado científicamente que la falta de una sólida red de amigos y familiares repercute negativamente en la salud. No es de extrañar que la mayor parte de nuestra felicidad surja en el contexto de nuestras relaciones sociales. Cuanto más sociales seamos más felices seremos también, por eso es tan importante conectar emocionalmente con otras personas y disfrutar de esos momentos compartidos.

Las relaciones personales siguen siendo importantísimas. Vale más un buen amigo que un fármaco.” –Eduard Punset.

 

En esa ecuación hay dos factores que restan: La R o factores reductores de la felicidad, como puede ser el predominio del miedo. Y por último, la C sería la carga heredada. Esas barreras u obstáculos que nos hemos encontrado en nuestra vida como pueden ser problemas heredados por genética, estrés o desgaste físico.

 

El estado de “fluir” de Mihalyi Csikszentmihalyi

El estado de fluir del que habla Mihalyi Csikszentmihalyi en su libro Fluir (flow): una psicología de la felicidad es un estado de experiencia óptima que llegas a experimentar cuando vives con gran creatividad, concentración y placer aquello que estás haciendo. Un momento que se da bajo ciertas circunstancias muy particulares. Solemos estar muchas veces presionados por el entorno o enfocados en hacer cosas que ni siquiera nos apetece hacer en la vida, pero uno de los tips principales de ese libro es que el estado de felicidad se da cuando somos capaces de hacer alguna actividad que nos proponga un reto y terminarla. Es decir, el estado de flow lo alcanzamos cuando nos proponemos algo y lo terminamos, por ejemplo un proyecto en el que has trabajo muchísimo durante incesantes horas y que incluso ha hecho que perdieses la noción del tiempo y de ti mismo. El compromiso con un proyecto, sea cual sea, hace que nos sintamos identificados con el mismo y que alcancemos el bienestar emocional.

 

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